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José Miguel Agudo

Seminarista de 2º curso

 

 

 

Son las 6:00 de la mañana, hora de despertarse del sueño para ponerse en pié y lavarse bien la cara con un buen chorro de agua fría, ya que nos espera una larga jornada de viaje.

 

Son las 6:30 de la mañana y vamos llegando al comedor, donde a primera vista se puede percibir algunas caras un tanto arrugadas por el sueño. Pero aquí interviene nuestro remedio casero, ¡un buen café de puchero será el antídoto de todo buen seminarista de Monte Corbán! Después de desayunar, los seminaristas van presurosos a coger sus breviarios para rezar por el camino. Acto seguido salimos hacia Astorga.

 

Son las 11:00 de la mañana y por fin pisamos Astorga. Como es de esperar, nos acogió un seminarista, que nos indicó a groso modo la estancia del seminario. Acto seguido, tomado un tentempié con los demás seminaristas de las diferentes diócesis de Astorga, León y Oviedo, nos dirigimos hacia el Palacio construido por Gaudí, donde contemplamos la belleza arquitectónica del edificio. Sin duda alguna, la hermosura del Palacio impregnó nuestros corazones de historia.

 

A las 13:15 celebramos la Eucaristía con D. Camilo, obispo de Astorga.

 

A las 14:00 empezó la comida, y la verdad es que todo estaba muy bueno y muy bien preparado, claro, ¡donde hay hermanas!


La comida transcurrió con normalidad hasta el final, donde se concluyó con una serie de canciones-villancicos aportados por cada seminario, ¡ay si hubiese estado Don Lorenzo!

 

Bueno, acabada la tertulia, nos despedimos y emprendimos la vuelta a casa. Llegados a Corbán, nada mejor que reponer fuerzas cenando un poco y comentar el transcurso del día entre los hermanos, dando así por concluido el encuentro de seminaristas del 2007.

 

 

El año que viene si Dios quiere, nos volveremos a encontrar en Oviedo.

 

Y sin mas, como diría Fray Herman de Benín: “San Serenín San Serenao, asunto terminao”.

 

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