Secretariado diocesano de Pastoral
Vocacional
Oración especial por las vocaciones
Escuchamos:
(Voces
de Barro “Di una palabra”)
(7)

Ayúdame a caminar,
contigo iré sobre las olas de la mar.
Y cantaré quién eres tú.
Tú eres Jesús,
mi Dios, mi bien, mi libertad.
Escuchamos
la Palabra:
(Jn
1, 35-42).
Tú eres, Señor,
un Dios de Vida,
un Dios de misericordia y bondad.
Reconocemos tu impulso creador
en el origen de todo lo que existe
y en el origen de nuestras vidas.
Y a lo largo de la historia y de
nuestra historia, sigues impulsando
todo aquello que hace a las personas
vivir de forma más humana, más
fraterna y más gozosa.
Por eso te damos gracias y te
bendecimos.
Tú nos has
creado a tu imagen.
Nos sorprendemos al descubrirnos
obra de tus manos, al descubrir en
nosotros las semillas de tu ser de
Padre, nos has hecho capaces de
crear, transmitir y potenciar la
vida;
de acompañar su crecimiento con
paciencia y ternura, nos das un
corazón misericordioso y compasivo y
nos llamas a vivir un amor gratuito
y comprometido como el tuyo.
|
Has puesto en
nosotros algo de Ti que, a través de
nuestras vidas, quieres hacer llegar
a los demás: en medio de nuestro
mundo, en la vida de nuestros
hermanos y hermanas,
Tú nos envías a hacer presente tu
amor entrañable, cercano y
liberador.
Nos llamas a ser libres, compasivos,
solidarios, testigos de esperanza;
mujeres y hombres de Dios, mujeres y
hombres de Espíritu, que quieren
seguir, muy de cerca, a Jesús.
Que viven la intimidad contigo,
que se nutren de tu amor,
que transparentan la vivencia gozosa
de tu presencia que nos anima.
Nos pides que
nuestra vida entera hable de Ti, en
cada edad, tarea o situación que
vivamos;
que digamos a la gente, con nuestra
vida y actitudes que Tú les amas.
Tú nos has hecho colaboradores tuyos
en esta tarea de hacer crecer la
Vida, de construir tu Reino.
Que como María, la mujer que se dejó
llenar por Ti para entregarte al
mundo, permanezcamos siempre
abiertos a tu amor y sepamos hacer
de nuestra vida don para los demás.
|
Preces
Llenos de alegría y gozo por sentirnos llamados
a la gran misión de anunciar la Buena nueva a
todos los hombres, dirijamos al Padre nuestra
oración confiada.
- Por las comunidades
cristianas, para que el Señor suscite en
nuestros días hombres y mujeres capaces de
arriesgar su vida por todos, roguemos al Señor.
Te
rogamos, óyenos.
- Por el Papa, obispos, sacerdotes,
religiosos y religiosas, para que actúen según
la voluntad del Padre y sean fieles a Dios y a
todos los hombres, roguemos al Señor.
Te rogamos,
óyenos.
- Por todos los jóvenes, para
que estén dispuestos a arriesgar su vida en la
construcción del Reino de Dios y emprendan el
camino de su vocación con decida generosidad,
roguemos al Señor.
Te rogamos,
óyenos.
- Por todas las familias,
para que sepan crear un clima cristiano adecuado
a las grandes decisiones de sus hijos, roguemos
al Señor.
Te rogamos,
óyenos.
- Por nosotros, para que
nuestro testimonio de vida anime a muchos a
responder a la vocación sacerdotal a la que Dios
llama, roguemos al Señor.
Te rogamos,
óyenos.
Señor Jesús, que
has querido llamar a hermanos para que,
siguiéndote fielmente te hagas presente en ellos
por medio de la vivencia gozosa de su vocación.
Escucha la oración de tus humildes siervos, que
hoy también te piden la gracia de ser tus
testigos, a ejemplo de tu amor, en medio del
mundo. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Padrenuestro
Elevemos al Padre
eterno, sustento de toda vocación, la oración
que su hijo, Jesucristo, nos enseñó:
Padre nuestro…
Oración final:
Oh Jesús, Pastor de las almas, que llamaste a
los apóstoles para hacerlos pescadores de
hombres; atrae hacia ti a jóvenes, ardientes y
generosos, para hacerlos tus seguidores. Hazlos
partícipes de tu redención universal.
Tú, que siempre estás dispuesto a interceder por
nosotros, descúbreles el inmenso campo de tu
mies en donde tantos piden la luz de la verdad,
el calor del amor.
Haz que, respondiendo a tu llamada, prolonguen
en la tierra tu misión y sean nuevos
constructores de este reino que esperamos: de la
gran familia que es la Iglesia. ¡Amén!
Canto final:
Virgen
sencilla y humilde…