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El Seminario 
 
Junio 2010

Secretariado diocesano de Pastoral Vocacional

"Id y anunciad"

Oración especial por las vocaciones 

                           Escuchamos:  (“Id y anunciad”  Javi Dominguez)

Alzad vuestros ojos y contemplad los campos
que ya están blanquecinos para la siega.
Alzad vuestros ojos y contemplad al mundo
que ya está esperando una respuesta.

QUE EL MUNDO ESTÁ PREPARADO
Y ESPERA NUESTRA NOTICIA.
ID Y ANUNCIAD, ID Y ROGAD
AL DUEÑO DE LA MIES
QUE ENVÍE OBREROS A SU MIES.

Alzad vuestros ojos y contemplad al hombre
con el alma fría día tras día.
Alzad vuestras manos hacía el que todo lo puede.
Él es quien te envía. En él confía.

Escuchamos la Palabra: (Mt. 9,35-37).

 


 

 

 

El Señor hizo milagros en mi favor (Salmo 4)

"El Señor hizo milagros en mi favor" 

El Señor me dio la vida, ¡qué poder! El pronunció mi nombre antes de que fuera engendrado y preparó mi existencia porque me amaba.

“El Señor hizo milagros en mi favor”

El Señor me dio una familia, ¡qué regalo!
Repitieron mi nombre con cariño,
con paciencia y esperanza, y me hicieron crecer
porque me amaban.

 “El Señor hizo milagros en mi favor”

El Señor me dio una fe y comunidad de hermanos. ¡Puro don! Me pusieron nombre nuevo y escuché palabras nuevas y ojos nuevos para ver la luz que permanece, que transforma,
porque me amaban, nos amábamos.

“El Señor hizo milagros en mi favor”

El Señor me dio su Espíritu
en el regalo de su Hijo, ¡qué generosidad!.
Me llenó de vida nueva,
anuncio de vida eterna  por amor. 

“El Señor hizo milagros en mi favor”

El Señor hizo milagros en mi favor: el milagro de la vida y de la fe, el milagro de la gracia y del Espíritu,
el milagro del amor. 

 “El Señor hizo milagros en mi favor”

Siempre que hay amor es un milagro,
siempre que hay amor, sonríe Dios.
Salir de sí y acercarse al otro, es milagro.
Olvidarse a sí y dedicarse al otro,  es milagro.
Perdonar y no vengarse, es milagro.
Morir para que viva el otro, es milagro.
La Vida, la Palabra, el Espíritu, el Amor,
siempre son milagros de Dios. 

“El Señor hizo milagros en mi favor”


Preces

Llenos de alegría y gozo por sentirnos llamados a la gran misión de anunciar la Buena nueva a todos los hombres, dirijamos al Padre nuestra oración confiada.

·  Por el papa, los obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas, para que sean testigos vivos del Evangelio de Jesucristo y lo anuncien con valentía, inundados siempre de la fuerza del Espíritu Santo, roguemos al Señor. Te rogamos, óyenos..

·     Por toda la Iglesia que ha renacido de la fuente bautismal, para que, renovada con los sacramentos pascuales, acreciente cada vez su generosidad y su amor hacia todos, roguemos al Señor. Te rogamos, óyenos.

·     Por aquellos que sufren en el cuerpo y en el espíritu. Por los pobres, enfermos, abandonados, tristes, desvalidos. Para que encuentren en Cristo la verdadera alegría en su vida, y nosotros seamos capaces de ayudarlos con nuestra disponibilidad, roguemos al Señor. Te rogamos, óyenos.

·     Por nuestra comunidad, que se reúne hoy para esta oración vocacional. Que el espíritu de Pentecostés esté siempre vivo en nosotros y lleguemos a ser todos una sola alma y un solo corazón dirigidos hacia Dios, roguemos al Señor. Te rogamos, óyenos.

·     Por los jóvenes, para que surja en el corazón de muchos el deseo de seguir el estilo de vida que propone el evangelio a la Iglesia. , roguemos al Señor. Te rogamos, óyenos.

Señor, Dios nuestro, en María encontraste a la mujer perfecta, seguidora de Jesús y fiel a sí misma: concédenos, como ella, poner todas nuestras cualidades al servicio de la expansión de tu Reino. Te lo pedimos a ti, que viven y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

 

Padrenuestro

Elevemos al Padre eterno, sustento de toda vocación, la oración que su hijo, Jesucristo, nos enseñó: Padre nuestro…

Reflexión y oración final:

[Del mensaje de Benedicto XVI a los jóvenes reunidos en Loreto]

“En lo más intimo del corazón de cada chico y cada chica, que se asoma a la vida, cultiva el sueño de un amor que dé un sentido pleno al propio futuro. Para muchos esto se cumple en la elección del matrimonio y en la formación de una familia donde el amor entre un hombre y una mujer sea vivido como un don recíproco y fiel, como un don definitivo, sellado por el “sí” pronunciado frente a Dios el día del matrimonio, un “sí” para toda la existencia.

A quien confía en Dios nada es imposible. Esto vale para quien está destinado a la vida matrimonial, y más aún, para aquellos a quienes Dios propone una vida de total desprendimiento de los bienes de la tierra para estar a tiempo lleno dedicado a su Reino. Entre vosotros hay algunos que están encaminados hacia el sacerdocio, hacia la vida consagrada; algunos que aspiran ser misioneros, sabiendo cuantos y cuales riesgos corren. Queridos jóvenes, si el Señor os llama a vivir más íntimamente a su servicio, responded generosamente. Estén seguros: la vida dedicada a Dios no se gasta nunca en vano."

TODOS: Te pedimos que tu Espíritu Santo ilumine los corazones y fortalezca las voluntades de muchos para que acojan tu llamada de tal manera que “busquen y hallen” dónde les quieres y les sueñas. Bien sabemos que la cosecha es abundante, y los operarios pocos. Envía, Señor, operarios a tu mies.

Canto final: ¡Salve, Madre! En la tierra de mis amores...