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Tríptico
Preseminario

Como demuestra una larga experiencia, la
vocación sacerdotal tiene, con frecuencia, un primer momento de
manifestación en los años de la preadolescencia o en los
primerísimos años de la juventud. E incluso en quienes deciden
su ingreso en el Seminario más adelante, no es raro constatar la
presencia de la llamada de Dios en períodos muy anteriores. La
historia de la Iglesia es un testimonio continuo de llamadas que
el Señor hace en edad tierna todavía. Santo Tomás de Aquino, por
ejemplo, explica la predilección de Jesús hacia el apóstol Juan
«por su tierna edad» y saca de ahí la siguiente conclusión:
«esto nos da a entender cómo ama Dios de modo especial a
aquellos que se entregan a su servicio desde la primera
juventud».
La Iglesia, con la institución de los
Seminarios menores, toma bajo su especial cuidado, discerniendo
y acompañando, estos brotes de vocación sembrados en los
corazones de los muchachos. En varias partes del mundo estos
Seminarios continúan desarrollando una preciosa labor educativa,
dirigida a custodiar y desarrollar los brotes de vocación
sacerdotal, para que los alumnos la puedan reconocer más
fácilmente y se hagan más capaces de corresponder a ella. Su
propuesta educativa tiende a favorecer oportuna y gradualmente
aquella formación humana, cultural y espiritual que llevará al
joven a iniciar el camino en el Seminario mayor con una base
adecuada y sólida.
Prepararse «a seguir a Cristo Redentor con
espíritu de generosidad y pureza de intención»: éste es el fin
del Seminario menor indicado por el Concilio en el decreto
Optatam totius, donde se describe de la siguiente forma su
carácter educativo: los alumnos «bajo la dirección paterna de
sus superiores, secundada por la oportuna cooperación de los
padres, lleven un género de vida que se avenga bien con la edad,
espíritu y evolución de los adolescentes, y se adapte de lleno a
las normas de la sana psicología, sin dejar a un lado la
razonable experiencia de las cosas humanas y el trato con la
propia familia».
El Seminario menor podrá ser también en la
diócesis un punto de referencia de la pastoral vocacional, con
oportunas formas de acogida y oferta de informaciones para
aquellos adolescentes que están en búsqueda de la vocación o
que, decididos ya a seguirla, se ven obligados a retrasar el
ingreso en el Seminario por diversas circunstancias, familiares
o escolares.
(Pastores dabo vobis n.63 – Juan
Pablo II)
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